La aldea de la Luna... Parte II

miércoles, septiembre 23, 2015


Una vez que tomó todas sus cosas salió de ahí decidido a no volver, pero aunque quisiera volver era más que obvio que no sería bien recibido, "¿Puede empeorar esta situación?" pensó Aramis mientras caminaba y continuaba tratando de pegar su bastón, pues aunque el hombre gordo de la Arena de magia dijera que era basura, el sabía que solo tenía que realizar algunos cambios y serviría mejor que nunca, pero era cuestión de pensar detenidamente de qué forma lo lograría, trató de recordar las lecciones que le daba su padre cuando era niño... pero aún sabiendo que hacer le faltaban materiales, que difícil se estaba poniendo todo. Suspiró algo triste y siguió su camino, pues pronto sería de noche y necesitaba un lugar para dormir. 

Había caminado ya unos cuantos kilómetros, estaba completamente agotado por el viaje a pie y por las palizas que había recibido en la arena, lamentablemente no había ninguna aldea cercana pero el bosque parecía ser un buen lugar para dormir, eligió un árbol grande y se sentó a descansar las piernas, sacó un frasco del morral y lo sostuvo por un momento, "Lágrimas de dragón"... tal vez serviría para reparar el bastón roto, en eso recordó el polvo de perlas que había obtenido en una ocasión por haber hecho un favor a un compañero de la Arena, los mezcló cuidadosamente en un mortero que siempre traía por si era necesario preparar algo, y una vez que formó una pasta la aplicó cuidadosamente en la parte rota del bastón, luego unió las dos mitades y esperó; A los pocos segundos vio como la madera se unía sin dejar marcas y el cuarzo azul que tenía en la punta se iluminaba, sonrió pues había dado resultado. 


Así que es basura, ¿eh? Ya le enseñaré a ese viejo... - pensó Aramis - No, no vale la pena, es mejor que siga adelante, pero primero a descansar. 

Colgó el morral de una rama y recargó el bastón a su lado, se dejó caer en el pasto y estiró los brazos y las piernas, se quedó mirando la luna por un rato y finalmente cerró los ojos. No había pasado mucho tiempo cuando sintió que alguien lo movía. 

¿Ahora quién será? ¡Parece que no puedo tener paz ni 5 minutos! - Abrió los ojos y vio a un hombre con armadura reluciente y una gran capa roja con bordados dorados.

¿Quién eres y qué haces aquí? - Dijo quien lo despertó
Me llamo Aramis, soy un hechicero de la Aldea de la Luna y estaba tratando de descansar antes de continuar mi camino, pero parece que no lo voy a lograr - respondió Aramis al tiempo que dirigía una mirada al caballero que tenía enfrente. 

Notando el tono burlón en que Aramis había respondido, el caballero de la capa roja frunció el ceño y empuñó la espada adornada con rubíes brillantes.

Bueno, me parece que ya respondí a tus preguntas, ahora dime, ¿quién eres tu? - Dijo Aramis poniéndose de pie.
No vine a responder preguntas, venía a decirte que no puedes estar aquí - respondió el caballero de la capa roja sin soltar la espada. 
Dije que voy a descansar antes de continuar con mi viaje, y lo voy a hacer aquí, bajo este árbol - dijo Aramis tomando el bastón que brillaba intensamente en la oscuridad.
Tendrás que ganarte el derecho a permanecer en mi bosque, te advierto que no tendré piedad - el caballero de la capa roja se puso en guardia.

Aramis no quería perder nuevamente, recordó todas las veces que había terminado tirado en el centro de la Arena, la forma en que lo habían corrido de allá como si fuera un indeseable, estaba harto de esa vida, pero sobre todo quería demostrarse que aún era capaz de hacer grandes cosas, entonces levantó el bastón y dijo unas palabras en voz baja, se formó una nube azul en lo alto por lo que el caballero de la capa roja levantó la espada esperando un ataque, luego de la nube salió un dragón del mismo humo que rodeó al caballero con sus alas, éste hizo un movimiento rápido disipando la nube, al levantar la cabeza miró a Aramis con furia, escupió sangre pues el dragón de humo le había herido, se lanzó contra Aramis y lo atacó en numerosas ocasiones con su espada, pero Aramis hábilmente esquivó todos los ataques a la vez que seguía lanzando dragones de humo al caballero de la capa roja, en una ocasión casi logró derribarlo, pero éste se levantó rápidamente y enfurecido lanzó un golpe con su espada, Aramis detuvo la espada con su bastón y finalmente el cuarzo azul se iluminó obligando al caballero a cerrar los ojos por un momento, momento que Aramis aprovechó para lanzar su ataque final, un dragón que pareció devorar al caballero de la capa roja, una vez que el dragón de humo se disolvió en el aire apareció su contrincante tirado en el suelo inconsciente. 

El hechicero no podía ocultar el orgullo que sentía al haber vencido a su oponente, había sido difícil de vencer pero él apenas si había ganado un par de rasguños, besó el cristal del bastón y se acercó lentamente al cuerpo del caballero de la capa roja. Como no se levantaba lo arrastró hasta donde estaban sus cosas y le dio de beber unas gotas de liquido que estaban en un frasco triangular de color morado, volvió en sí apenas las gotas resbalaron por su garganta. Se levantó aturdido y miró a Aramis por un instante sin decir nada. 

Me has vencido hechicero Aramis, veo que eres poderoso y espero aceptes mis disculpas, mi nombre es Alejandro y mi deber es proteger el templo de la Luna - respondió el caballero de la capa roja inclinándose ante Aramis
Disculpas aceptadas, ahora si no te importa, quisiera descansar - dijo Aramis mientras se acomodaba nuevamente en el pasto.


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3 comentarios

  1. Muy bueno, estare atento pues quiero conocer el Templo de la Luna.

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  2. Jajaja. Me encanta... Ha sido como en plan "ya te he dado lo tuyo y ahora voy a seguir durmiendo".

    Besotes!!!

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