La aldea de la Luna... parte V

martes, septiembre 29, 2015

Continuación...


Bueno, suenas convincente, pero donde vamos a encontrar a las dos señoritas. Recuerda que las enviaste lejos de aquí - dijo Alejandro rascándose la cabeza
Cierto, solo tengo que seguir el rastro de humo que dejó mi dragón - respondió Aramis viendo en el cielo una hilera de humo oscuro.
Entonces, ¡vamos! - Alejandro se abrochó la capa y ambos se pusieron en marcha.

Aramis vio que el humo comenzaba a desvanecerse así que caminó más rápido, Alejandro caminaba un poco más lento, finalmente cuando Aramis lo dejó atrás se vio forzado a correr. 


¡¡Aramis!! Espera, caminar con tanta cosa encima no es fácil - decía mientras se secaba el sudor de la frente.

El hechicero volteó y vio a Alejandro tratando de recuperar el aliento, vio su pesada armadura, la gran espada que cargaba en el cinturón, y comprendió porque tardaba tanto. 


Ven acá, te voy a ayudar con todo eso - le dijo Aramis sonriendo.
No veo de que forma me puedas ayudar, a menos que me cargues un rato - Alejandro se sostenía del tronco de un árbol
Tengo un par de cosas que pueden servir, mira... esto hará que tu armadura sea más fuerte y ligera - Aramis sacó un frasco de color verde y con el contenido del mismo roció la armadura de Alejandro, el metal se iluminó de color verde un rato y finalmente volvió a su color original. 
¿Pero qué diablos? ¿Estás seguro que va a funcionar igual que antes? - Alejandro sonaba sorprendido
Ya te dije que si, ahora vamonos - dijo Aramis que ya había empezado a caminar.

Unos metros más adelante escucharon unas voces, seguramente serían ellas. Aramis y Alejandro se acercaron lentamente y se asomaron por entre unos arbustos, efectivamente, las dos mujeres estaban sentadas quejándose de como había terminado todo.

Señoritas, me disculpo por la forma en que las traté hace un rato - Dijo Aramis saliendo de entre los arbustos - No era mi intención hacerles esto, pero dejemos atrás lo pasado, queremos hacerles una oferta.

La joven arquera se había levantado con intenciones de escuchar, mientras que la otra seguía sentada sacando brillo a sus cuchillos. 


Sabemos que ustedes quieren entrar al torneo y... - Aramis volteó a ver a Alejandro y éste se acercó también - y... necesitan más armas, pero también necesitan dos miembros más para formar un equipo e inscribirse, a nosotros nos llama la atención el torneo e igualmente nos faltan dos personas para tener un equipo, ¿qué les parece si nos inscribimos los 4 y todos somos felices?

La que estaba sentada se levantó y caminó directo a los dos. Se detuvo y los observó detenidamente. Alejandro le sonrió pero ella aparentemente no lo notó.

¿Y que hay con el premio? - les dijo 
Lo dividiremos en partes iguales, es obvio - dijo Alejandro sonriendo.
Parece algo justo, es un trato entonces - la joven dio la mano a Aramis.



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3 comentarios

  1. Pues ya son cuatro!!! A ver si ahora conocemos un poco más de la historia de estas señoritas... Un besote.

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