El paquete... parte 1

sábado, noviembre 07, 2015

Aún era temprano pero el sonido del timbre la despertó, salió rápidamente de la cama pues parecía ser algo urgente, quien timbraba lo hacía como si fuera el fin del mundo, aunque seguramente en el fin del mundo ni se acordaría de ir a timbrar. Tomó las llaves y abrió la puerta, al abrirla lo primero que vio fue un empleado de la paquetería con su uniforme amarillo con rojo, éste extendió la mano para saludarla.

¿La señorita Sterling? - dijo el empleado.
Si, soy yo... - dijo ella mientras trataba de recordar si había ordenado algo alguna vez mientras veía el canal de las ventas.
Firme aquí, en seguida traeré su paquete - el empleado dio la vuelta y abrió la puerta del camión.

Ciertamente no recordaba haber comprado algo, posiblemente se trataba de un regalo, pero aun faltaba mucho para su cumpleaños. Cada vez más confundida se asomó un poco para ver que era lo que bajaban del camión, una caja casi del tamaño de los empleados, la cargaron entre los dos y la llevaron hasta su puerta, una vez ahí se despidieron y se fueron. Ella se quedó con el paquete sin saber que hacer. Finalmente decidió que era mejor pensarlo dentro de la casa, así que como pudo arrastró la caja hasta llevarla al interior, la puso en el centro de la sala y se sentó en el sillón a pensar que podría haber adentro y lo que era más importante, quien la había enviado. 

Después de dar un par de vueltas alrededor de la caja decidió abrirla ya que por ningún lado encontró algo que le diera una pista de lo que contenía. Se tuvo que subir al sillón para abrir la tapa, una vez que la destapó vio algo que parecía un manual, lo leyó pero solo decía: "felicidades, dentro de la caja encontrarás lo que más desea tu corazón, disfrútalo" 

¿"Disfrútalo"? Cómo iba a disfrutar algo que había llegado de una forma tan misteriosa, empezaba a arrepentirse de haber destapado la caja pero la curiosidad le hizo cortar el cartón para sacar lo que contenía, era algo grande y estaba rodeado de plástico de burbujas, además por todos lados se leía "Fragile: Handle with care", ¿sería algo de vidrio? pero qué podría ser de ese tamaño, lo que había adentro era casi de su estatura. fue a la cocina y tomó un cuchillo para ayudarse con la tarea de retirar el plástico, empezó a desenvolverlo y lo primero que vio fueron unos zapatos negros, ¿Unos zapatos? se apresuró a cortar para poder ver que era, cuando terminó de arrancar el hule de burbujas quedó en el centro de la sala lo que parecía ser un muñeco, muy realista a decir verdad, si no hubiera llegado en una caja cubierto de plástico de burbujas pudiera haberla engañado pues parecía una persona. Caminó para verlo de frente, al hacerlo se fue de espaldas, ese no era un muñeco genérico de esos que venden en las tiendas.

Cuando se repuso de la impresión se levantó y se acercó lentamente al muñeco, lo tocó con el dedo índice solo para cerciorarse que no estaba vivo, como éste no hizo nada, se acercó un poco más y le tocó el rostro, era suave y estaba tibio, era como una persona de verdad, pero sus ojos se veían vacíos, le tocó el cabello, no parecía de plástico... ¿era una broma? Caminó hacia las ventanas esperando ver al autor de semejante cosa pero no había nadie, habló a la paquetería pero ellos no sabían quien lo había enviado, solo lo habían entregado y ya. Regresó y se sentó en el sillón frente al muñeco, o lo que parecía ser un muñeco, ¿y ahora que iba a hacer con eso? Tenerlo en medio de la sala para que las visitas hicieran miles de preguntas no parecía una buena opción, meterlo en el cuarto de lavado tampoco, que tal que la humedad le hacía daño, la cocina tampoco le convencía, se podía ensuciar, bueno, el único lugar fresco y seco de la casa era su habitación así que lo subió como pudo por las escaleras, lo puso a un lado de la cama y se fue a trabajar, a pesar de todo lo que había pasado alcanzó a llegar a tiempo, hizo todo lo que tenía que hacer y se escapó antes de que alguien pudiera invitarla a algún lugar, llegó a la casa y corrió al cuarto a ver si todo estaba como cuando lo había dejado, afortunadamente si, no había ningún cambio. Suspiró aliviada y bajó a cenar. Cuando estaba cenando pensó en el muñeco, ¿No tendría hambre? Cómo va a tener hambre si es un muñeco, se sintió tonta por pensar en semejante cosa, terminó de comer y fue a la sala a ver televisión, como era de noche la temperatura empezó a bajar, pensó en ir por una manta para cubrirse pero tenía que subir la escaleras, mejor esperaría un rato más y se iría a dormir, la película que encontró era divertida pero el sueño empezaba a ganarle, por fin se recostó y cerró los ojos un rato, aún a punto de quedarse dormida seguía pensando en lo que había pasado más temprano, ¿cómo sabían que eso era lo que más deseaba? ¿Era eso lo que más deseaba? ¿Un muñeco? Todo era muy extraño. 


Continuará

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3 comentarios

  1. En realidad todas las mujeres quieren por marido a un muñeco, -bueno, no todas- algunas una marioneta, un titere un ser que actue como ella quiere, parece que tambien algunos hombres quieren lo mismo.

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  2. He de decir que lo dicho por Chaly Vera tiene mucho de razón.

    Sterling, eh. Me hiciste recordar Robotech.

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  3. Me acabo de enganchar! jaja está muy interesante, me gusta. Te expresas muy bien :)

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